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Vanguardia Liberal le narra la historia de una mujer a la cual la vida le cambió gracias a estos avances científicos y a la donación de riñón que le hizo su madre.

Tras la aplicación de Ley 1805 del 2016, sobre la donación de órganos, en Santander se ha registrado un incremento del 15% de esta práctica. Sin embargo, no es suficiente para atender la gran cantidad de pacientes que esperan ser trasplantados en la región.

Por ello, desde hace tres años la Fundación Cardiovascular de Bucaramanga realiza trasplantes renales con donantes vivos. Este tipo de procedimientos se hacen generalmente entre familiares o de manera altruista. Lo anterior, con el objetivo de acortar de forma clara el tiempo previo del paciente en diálisis. Además, ofrece mejores resultados en cuanto a la supervivencia del receptor y la del injerto.

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Las enfermedades renales consisten en la afectación de los riñones, los cuales dejan de eliminar los líquidos y sales del cuerpo, generando intoxicación en el sistema circulatorio y el aumento del tamaño del corazón.

Una nueva oportunidad de vida

Gerlly Paola Hernández es una socorrana de 23 años a la cual le diagnosticaron insuficiencia renal el 8 de abril de 2015, después de ingresar a urgencias por sospecha de anemia severa.

“Me hicieron exámenes de sangre y aunque tenía la hemoglobina muy baja había algo más en mi cuerpo. Estaba internada y de repente se me subió la tensión de manera abrupta y los médicos decidieron revisar mis riñones. Además de la insufici encia renal que descubrieron, tenía riesgo de infarto”, indicó la joven.

Tras su diagnóstico, Gerlly Paola fue remitida a una Unidad de Cuidados Intensivos, UCI, donde permaneció cinco días antes de iniciar su tratamiento de diálisis, el cual duró más de dos años antes de recibir su trasplante. Aunque reconoce que las diálisis le ayudaron a eliminar las toxinas de su cuerpo, asegura que el proceso fue difícil de afrontar.

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“Emocionalmente fue muy duro porque estaba conectada a una máquina para sobrevivir. No tenía una vida normal, había muchos limitantes en las comidas, los líquidos y las actividades normales”, relató Hernández.

Por ello, en agosto del año pasado Gerlly Paola Hernández y Nohora Tavera, madre de la joven, llegaron a la Fundación Cardiovascular, en donde vieron la oportunidad de realizar el procedimiento con paciente vivo, luego de no ser aceptada en la lista de espera por un órgano cadavérico. “Cuando nos dijeron que mi mamá era compatible conmigo sentimos una felicidad muy grande, todo salió muy bien. Recobré mi calidad de vida. Me siento como una persona normal”.

Lo que dicen los médicos

Wilmer Rivero Rodríguez, médico urólogo de la FCV, le aseguró a Vanguardia Liberal que “este tipo de trasplantes con pacientes vivos es una opción rápida, segura, que genera menos riesgos y garantiza mejor funcionamiento del riñón para el paciente”.

Rivero Rodríguez explicó que antes de efectuar el procedimiento, ambos pacientes se someten a una serie de exámenes en los que se evalúan los riesgos tanto del donante como del receptor. Luego, se procede a hacer el trasplante.

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“Son cirugías simultáneas. En una sala está el donante y en la otra está el receptor. Al donante se le hacen dos pequeñas incisiones de 6 centímetros para sacar el riñón. Luego de que se extrae el órgano, se pasa a la sala contigua donde está el otro equipo quirúrgico y se inicia el implante del riñón haciendo las conexiones. Casi de inmediato el riñón empieza a orinar, cosa que no pasa con el donante cadavérico, el cual se tarda más en reaccionar porque lleva varias horas congelado”, concretó el urólogo.

Riesgos para la salud

Una de las consecuencias más frecuentes de las fallas renales es el aumento del tamaño del corazón debido al impedimento del paciente para liberar los líquidos y sales del cuerpo. Sobre el tema se refirió Leonardo Salazar Rojas, director del Programa de ECMO y Corazón Artificial de la Fundación Cardiovascular.

“Si el riñón no funciona bien, tanto los líquidos como las sales se acumulan en las venas y las arterias. El corazón se encarga de mover la sangre a través del sistema circulatorio, y cuando hay más sangre por mover se ve obligado a aumentar su tamaño para adaptarse a esa sobrecarga de volumen que producen las enfermedades renales”, indicó Salazar Rojas.

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Además de la eliminación de los líquidos y sales, el médico explicó que el riñón también se encarga de producir hormonas que ayudan a controlar la circulación y el corazón.“Cuando el riñón está enfermo se afecta la producción de esas hormonas y la circulación le ofrece más resistencia al corazón. Por eso tiene que hacer más fuerza, no solo por la sobrecarga de volumen sino por el aumento en la presión con la cual el debe bombear la sangre”.

El tamaño normal del corazón hace que funcione con poca energía, pero a medida que se dilata y aumenta su tamaño, necesita de más energía para realizar el mismo trabajo y se vuelve ineficiente. El corazón de desgasta más rápido por el exceso de energía y produce una causa de muerte frecuente en los pacientes con problemas renales, llamado síndrome cardio-renal.

Recuperado de Internet http://www.vanguardia.com/mundo/ciencia/402958-trasplante-con-pacientes-vivos-un-avance-cientifico-que-salva-vidas